El cuidado dental en el perro
La persistencia de dientes de leche, la poliodoncia (dientes supernumerarios) y la oligodoncia (falta de dientes) son las tres anomalías genéticas dentarias diagnosticadas con más frecuencia en los perros.
Como enfermedades adquiridas, la hipoplasia del esmalte, la acromacia, los cuerpos extraños encajados entre los dientes y las fracturas de dientes y caries, con o sin fístula asociada.
No obstante, las periodontopatías son las lesiones que ocupan un lugar más destacado entre las enfermedades bucales.
Las enfermedades de la mucosa bucal, conocida entre los veterinarios como síndrome gingivitis-periodontitis-placas-sarro, es especialmente importante en perros de razas miniatura, pequeños y medianos, y menos en razas grandes.
Aunque no se puede hablar de predisposición racial de la "enfermedad del sarro", sino más bien de causas favorecedoras: un cariño mal entendido por parte de sus dueños que le permiten "picoteos", una dieta blanda incorrecta y una carencia total de higiene dental profiláctica.
Los alimentos del perro deben ser abrasivos, para que a la vez que los nutren les permita mantener una dentadura sana, y es por lo que se aconseja acostumbrar a los perros a piensos equilibrados secos, en lugar de comidas húmedas, y a que traten de eliminar los caprichos en forma de aperitivos que además favorecen la obesidad y otras enfermedades orgánicas.
Desgraciadamente, el propietario suele acudir al veterinario solo cuando el olor de boca de su perro es insoportable, cuando el aflojamiento de los dientes le provoca dolor que le impide comer con normalidad, o cuando le cambia el carácter y se torna triste y apático o agresivo. El primer signo de alarma, la inflamación y enrojecimiento de la encía, en lugar del color rosado normal, suele pasar desapercibido para el dueño.
Lo ideal sería que los propietarios de perros se ocuparan activamente de la salud bucal de su perro, ya que con ello mejora el bienestar general, evita la halitosis, se conserva la dentición durante toda la vida y se previenen otras enfermedades.
El cuidado dental del perro se apoya en cuatro puntos básicos:
1. Ayudar a los mecanismos naturales autolimpiadores de la cavidad bucal, que son la sialorrea, los movimientos linguales y la ingestión de comidas, mediante dietas duras a base de pienso seco, facilitar un hueso grande (que no pueda romper) o "huesos" de cuero fuerte. La idea es que el perro tiene que masticar, usar su dentadura.
2. Limpieza de dientes con pasta de bicarbonato o pasta dentífricas especiales para perros, aplicada con cepillo de dientes pequeño y lando de cerdas suaves. Ello requiere adiestramiento y paciencia, pero se consigue que el cachorro se acostumbre entre los 8 meses y 1 año de edad, siendo suficiente como preventivo el cepillado 3 veces a la semana.
3. Visita regular al veterinario para un chequeo periódico, que incluya la exploración física de la cavidad bucal. Una visita anual suele ser suficiente en perros jóvenes y en los adultos tal vez sean precisos dos reconocimientos anuales.
4. Eliminación del sarro bajo sedación o anestesia, cuando su veterinario lo aconseje.
Fuente: Centro Policlínico Veterinario Málaga
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