Golosinas y sobras
Los perros aceptan de los humanos alimentos que no comerían normalmente, porque la comida que se les entrega directamente de la mano es una fuente de contacto físico placentero entre el amo y la mascota. Las sobras de la comida y otras comidas humanas casi siempre son altas en calorías e incompletas en contenido nutricional. La manera más responsable de demostrar su afecto por su perro es alimentarlo con una dieta cuidadosamente escogida, que sea equilibrada y que haya sido creada específicamente para satisfacer sus necesidades nutricionales. Por lo tanto, no cometa el error de asumir que los alimentos que son apropiados para usted son también apropiados para su perro.
El chocolate, por ejemplo, puede resultar muy perjudicial para un perro, ya que contiene teobromina, una sustancia que puede provocarle diarrea, vómitos, hiperactividad, temblores musculares, palpitaciones irregulares y hasta la muerte, en el peor de los casos.
Las cebollas pueden destruir las células rojas de los perros y les puede causar anemia. Y, el favorito de todos los tiempos, los huesos sobrantes de las comidas. Estos no son una comida que ofrezca seguridad, ya que tienden a astillarse y si son tragados pueden alojarse en el tracto digestivo del animal causando grandes estragos.
Si usted quiere amenizar la dieta de su perro puede darle un poco de variedad a la misma y seguir manteniendo sus necesidades nutricionales, mezclando alimentos secos y enlatados. También puede darle golosinas especialmente formuladas para perros y para satisfacer la necesidad de masticar le puede dar un juguete diseñado para este fin en lugar de los huesos sobrantes de la comida de la familia.
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